ENÉSIMO INTENTO

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ENÉSIMO INTENTO

El Secretario – (Diario El Esquiú)

Ahora con el diputado Javier Galán como impulsor, la oposición vuelve a coquetear con la posibilidad de unirse, algo que dirigentes de diferentes colores vienen soñado desde hace 15 años sin ninguna experiencia exitosa. El espejo en el que se miran los opositores, aunque ya no lo mencionen abiertamente, es siempre el del Frente Cívico y Social, la única herramienta que permitió vencer al peronismo en las urnas desde el retorno de la democracia a esta parte, aunque -se sabe- en un marco especial y convulsionado, que incluyó una intervención federal como paso previo al cambio de rumbo provincial. Desde 2011, año en que el PJ retomó el poder para no volver a soltarlo, la idea de unir a todos contra el peronismo se mantuvo flotando en el aire. Esto implica dos cosas: en principio, que cada sector opositor se asume impotente para derrotar al peronismo por sí mismo. Segundo, que casi todo el arco de adversarios del oficialismo está convencido de que, si une fuerzas, puede plantarse y dar batalla para discutir el poder. Suena bastante lógico.

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Cabe entonces preguntarse por qué, una y otra vez, esa ecuación ha fallado. Y surgen varias respuestas, comenzando por una elemental: la política no es simple aritmética. No se trata de juntar a cuatro candidatos que sacaron tres votos cada uno para vencer a otro que sacó diez votos. No funciona así. Al contrario, a veces en política las sumas restan y alianzas alentadas por la lógica de recolectar votos de donde sea terminan en fracasos estrepitosos. Por otra parte, aparecen invariablemente apetencias personales como escollos insalvables, porque nadie quiere meterse en una alianza solo para apuntalar a otro. Y por último, las ensaladas ideológicas suelen terminar como bolsas de gatos, sobre todo cuando se reúnen sectores que no tienen en común más que las ganas de llegar al poder.

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La propuesta de Galán parece reconocer estos contratiempos. Por eso relega el tema de nombres y candidaturas, y habla de priorizar un proyecto. Eso está muy bien, salvo un detalle: el mentado proyecto no existe. Puede tenerlo alguien individualmente, pero no en el conjunto. El último intento, y también el más serio, se hizo allá por 2023, cuando se juntaron Francisco Monti (Fapra-UCR), Flavio Fama (Raúl Alfonsín-UCR), Rubén Manzi (Coalición Cívica), Hugo “Grillo” Ávila (del peronismo disidente), Natalia Herrera (Radicales en Acción-UCR), José “Chichí” Sosa (CPR-UCR), Enrique Cesarini (PRO) y Marisa Nóblega (NEO), con la promesa de sacar de todo el grupo un solo candidato que los representara a todos. No pudieron hacerlo: llegaron divididos, fracturándose antes de la elección y con la esperanza de resolver diferencias en las PASO. La aventura terminó desastrosamente. Hoy el escenario no es muy distinto y, si hubo un cambio, fue la aparición de los libertarios, hasta aquí muy reacios a integrar alianzas que no los tengan como líderes indiscutidos. Es decir que el panorama es incluso más difícil que antes para amalgamar a toda la oposición. Pero claro, nadie puede prohibir que lo intenten…

Fuente: www.elesquiu.com