PALO BLANCO VIVIÓ UNA NUEVA EDICIÓN DEL VÍA CRUCIS VIVIENTE CON UNA GRAN PARTICIPACIÓN

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En la localidad de Palo Blanco se llevó a cabo la XXII edición del Vía Crucis Viviente, una de las manifestaciones de fe más significativas que reunió a más de 80 personas en escena, entre vecinos, catequistas, niños y visitantes de distintas provincias del país.

Este año, el papel central de Jesús de Nazaret estuvo nuevamente a cargo de Erick Gordillo, joven de 28 años oriundo de Saujíl, quien por segundo año consecutivo asumió este profundo desafío con entrega y emoción.

Para Erick, no se trata solo de una representación: es una experiencia que atraviesa lo personal y espiritual. Su participación refleja no solo compromiso, sino también fe, sensibilidad y una conexión genuina con cada escena que interpreta. “Llega un momento en que uno deja de actuar y lo empieza a sentir de verdad”, ha expresado, dejando en evidencia la intensidad con la que vive cada instante del Vía Crucis.

La puesta en escena, realizada con gran esfuerzo y dedicación, es el resultado del trabajo colectivo de un grupo que, desde hace más de dos décadas, sostiene esta tradición a pulmón.

Vestuario, escenografía y organización forman parte de una tarea silenciosa pero fundamental que año a año crece y se fortalece. Además, esta edición contó con la participación de personas provenientes de distintos puntos del país, lo que reafirma el carácter inclusivo y convocante del evento, que trasciende lo local para convertirse en una verdadera expresión de fe compartida.

El Vía Crucis Viviente de la localidad de Palo Blanco no solo representa la pasión de Cristo, sino también la unión de una comunidad que mantiene viva una tradición que emociona, convoca y deja huella en cada uno de los que participan y acompañan.

Prensa y comunicación – Municipalidad de Fiambalá.

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